Las olas de calor en la escuela infantil son cada vez más frecuentes y más largas, y el primer ciclo es especialmente sensible: muchas escuelas abren en julio, cuando el resto de etapas ya ha terminado, y atienden a bebés y niños de 0 a 3 años, el grupo que peor regula su temperatura y que menos puede expresar que tiene calor o sed. Actuar bien ante el calor no depende solo de tener aire acondicionado: exige un protocolo claro de hidratación, horarios de patio, ropa, siesta y vigilancia de síntomas, y una comunicación fluida con las familias. En esta guía encontrarás por qué los más pequeños son más vulnerables, qué medidas aplicar en el aula y en el patio, cómo reconocer el agotamiento y el golpe de calor, un ejemplo de protocolo y un checklist para preparar el centro antes del verano.
Por qué el calor afecta más a los niños de 0 a 3 años
El Ministerio de Sanidad incluye a los bebés y niños pequeños entre los grupos a los que hay que prestar especial atención durante las temperaturas extremas. Las razones son varias:
- Termorregulación inmadura. Los mecanismos que ayudan a disipar el calor, como la sudoración, son menos eficientes que en un adulto.
- Más superficie corporal en relación con su peso, lo que hace que ganen calor del ambiente con más facilidad.
- Dependencia del adulto. No pueden quitarse ropa, cambiar de sitio ni pedir agua por sí mismos, y los bebés no saben decir que tienen sed.
- Deshidratación rápida. Pierden líquidos con facilidad, sobre todo si además tienen fiebre, diarrea o vómitos.
A eso se suma que en el aula el calor no lo sufre un niño aislado, sino un grupo entero en un espacio cerrado, y que la siesta suele coincidir con las horas de más temperatura.
Qué dice la normativa sobre olas de calor en la escuela infantil
No existe una norma estatal específica que fije la temperatura máxima de un aula de escuela infantil. Lo que sí hay son varias referencias que la dirección debe conocer:
- Plan Nacional de calor. El Ministerio de Sanidad activa cada año el Plan Nacional de actuaciones preventivas de los efectos del exceso de temperaturas sobre la salud, que en 2026 está vigente hasta el 30 de septiembre y establece niveles de riesgo por zonas, del 0 (verde) al 3 (rojo). Consultar el nivel previsto para vuestra zona ayuda a anticipar medidas.
- Condiciones de trabajo del personal. El Real Decreto 486/1997 sobre lugares de trabajo fija, para locales cerrados, un rango de 17 a 27 ºC en trabajos sedentarios y de 14 a 25 ºC en trabajos ligeros. Protege a las trabajadoras, no a los niños, pero es la referencia que usará vuestro servicio de prevención de riesgos laborales.
- Normativa autonómica. Los requisitos de los centros de primer ciclo (espacios, ventilación, patio, calendario y horario) los regula cada comunidad autónoma, y algunas publican protocolos o recomendaciones específicas ante el calor. Consulta con tu consejería de educación y con salud pública de tu comunidad.
Medidas en el aula y en el edificio
Antes de pensar en actividades, revisa el espacio:
- Ventilar en las horas frescas. Abrir ventanas a primera hora de la mañana y cerrarlas, con persianas o toldos bajados, cuando la temperatura exterior supere la interior.
- Bloquear el sol directo. Estores, toldos, láminas o vinilos en cristales orientados al sur y al oeste. La radiación a través de los cristales calienta mucho un aula.
- Medir la temperatura. Un termómetro en cada aula y en la sala de siesta, con registro a varias horas del día, permite saber qué espacios son más problemáticos y justificar mejoras ante la titularidad del centro.
- Usar los espacios más frescos. Si hay aulas más frescas, reservadlas para la siesta o para los bebés en las horas centrales.
- Ventiladores con precaución. Fuera del alcance de los niños, bien fijados y sin apuntar directamente a los bebés durante mucho tiempo. Si hay climatización, mantener una temperatura confortable sin cambios bruscos con el exterior.
- Reducir fuentes de calor. Apagar aparatos que no se usen y evitar actividades con mucho movimiento en espacios cerrados en las horas de más calor.
Hidratación, comida y ropa
La Asociación Española de Pediatría recomienda ofrecer líquidos con frecuencia a los niños sin esperar a que los pidan (pecho en los lactantes) y vestirlos con ropa ligera, holgada, transpirable y de colores claros. En la escuela, eso se traduce en:
- Agua ofrecida de forma activa. Programar ofrecimientos de agua a lo largo de toda la mañana, no solo en las comidas, y más a menudo tras el patio o tras una actividad movida. Cada niño con su vaso o botella identificado.
- Lactantes. Para los bebés con lactancia materna o de fórmula, seguid las pautas que haya dado su pediatra a la familia; no cambiéis la alimentación por vuestra cuenta. El Ministerio de Sanidad recuerda que a los bebés que toman pecho conviene aumentar la frecuencia de las tomas durante el calor.
- Comidas ligeras. Si el centro prepara el menú escolar, en episodios de calor encajan mejor platos frescos, fruta y verdura, y raciones más ligeras.
- Ropa y recambio. Pedid a las familias ropa fresca y de algodón, gorra o sombrero para el patio y una muda extra, porque con el calor y los juegos de agua habrá más cambios.

Patio, juego con agua y siesta
El Ministerio de Sanidad aconseja reducir la actividad física y evitar el ejercicio al aire libre en las horas centrales del día, y no exponer al sol a los menores de 6 meses. Para la escuela infantil:
- Patio a primera hora. Adelantar las salidas al exterior y usar solo zonas de sombra real. Revisar antes la temperatura de toboganes, suelos de caucho y estructuras metálicas, que pueden quemar.
- Protección solar. Gorra, sombra y la crema que autorice la familia, según el protocolo del centro.
- Juego con agua bajo supervisión constante. Pulverizadores, cubos, esponjas y bandejas con poca agua refrescan y son una propuesta sensorial excelente. Un niño pequeño puede ahogarse en muy poca agua: nunca se deja una piscina o recipiente con agua sin un adulto al lado, y se vacía al terminar.
- Siesta en el espacio más fresco. Oscuridad con ventilación, ropa mínima, sábanas ligeras en lugar de mantas y vigilancia de que ningún niño sude en exceso o esté muy caliente al tacto. Tienes más pautas en la guía de la siesta en la escuela infantil.
Señales de alarma: agotamiento por calor y golpe de calor
El equipo debe saber reconocer los síntomas y tener claro quién actúa y cómo. Según la AEP, el golpe de calor es una urgencia grave y puede cursar con temperatura corporal por encima de 40 ºC, piel seca y muy caliente, irritabilidad, decaimiento o cansancio excesivo, respiración rápida y superficial, taquicardia y, en los casos graves, pérdida de conciencia o convulsiones. Antes suelen aparecer signos de que el niño lo está pasando mal con el calor: más irritabilidad, somnolencia, sed, sudoración intensa, rechazo de la comida o menos pañales mojados de lo habitual.
Una pauta de actuación general:
- Llevar al niño a un lugar fresco y a la sombra, y quitarle ropa.
- Refrescarlo con paños húmedos o agua templada en la piel y abanicarlo.
- Ofrecer líquidos si está consciente y puede tragar.
- Llamar al 112 ante signos graves: piel muy caliente y enrojecida o seca, respiración y pulso acelerados, decaimiento marcado, vómitos, confusión, pérdida de conciencia o convulsiones. No esperar a ver si mejora.
- Avisar a la familia y dejar constancia de lo ocurrido.
Esta guía no sustituye al criterio médico: ante cualquier duda, llama al 112 o consulta con el pediatra. Si el niño tiene fiebre, conviene seguir también el protocolo del centro sobre fiebre en la escuela infantil y cuándo avisar. Recordad, además, la advertencia que repiten Sanidad y la AEP: nunca se deja a un niño en un vehículo cerrado, ni siquiera un momento; conviene recordarlo a las familias en las entradas y salidas.
Comunicar con las familias durante las olas de calor
Las familias se inquietan cuando ven en las noticias que se activa un aviso por calor. Una comunicación anticipada y serena reduce llamadas y malentendidos:
- Antes del verano, enviad un aviso con las medidas del centro: horarios de patio, qué ropa traer, crema solar, muda extra y cómo se ofrece el agua.
- Cuando se active un nivel de riesgo alto, un recordatorio breve con los cambios concretos (patio solo a primera hora, siesta en otra sala, juegos de agua).
- En el día a día, informar a cada familia de cómo ha comido, cuánto ha dormido y cómo ha estado su hijo ayuda a detectar a tiempo a un niño que lo lleva peor.
- Ante un malestar, avisar con hechos y sin alarmar: qué habéis observado, qué habéis hecho y qué recomendáis. Puedes apoyarte en esta guía para comunicar incidencias a las familias.
Un aviso a tiempo evita muchas llamadas. Con las noticias y avisos por aula de Soleado informas a todas las familias de las medidas ante el calor, y en el registro diario de cada niño anotas comidas, siesta, pañales y humor para que la familia vea cómo ha pasado el día.
Un ejemplo de protocolo: la semana de aviso naranja
Una escuela infantil de 5 aulas en una ciudad del interior recibe a primeros de julio la previsión de nivel naranja durante cinco días. La dirección reúne al equipo 15 minutos y activa su protocolo:
- El patio se adelanta a las 9:15 y termina antes de las 11:00, solo en la zona con toldo. Por la tarde no hay salidas.
- Cada educadora ofrece agua a su grupo cada 20 o 30 minutos y lo marca en una hoja pegada en la puerta del aula.
- La siesta de los mayores se traslada a la sala de psicomotricidad, orientada al norte, con persianas bajadas desde primera hora.
- Hay bandejas con agua y esponjas en el patio a primera hora, siempre con una educadora dedicada solo a esa zona.
- La cocina adapta la merienda: fruta fresca y yogur.
- Se envía un aviso a las familias el domingo por la tarde con los cambios y la petición de ropa fresca, gorra y muda.
- La dirección anota a diario la temperatura de cada aula a las 10:00, 12:00 y 15:00 para presentarla después a la titularidad y pedir mejoras.
Esa semana dos niños se muestran especialmente decaídos. Las educadoras los llevan a la sala más fresca, los refrescan y les ofrecen agua; se recuperan en poco tiempo y se informa a las familias. El registro de temperaturas sirve después para justificar la instalación de toldos en dos aulas orientadas al oeste.
Checklist para preparar el centro antes del verano
- Protocolo de calor escrito, con responsables y teléfonos, conocido por todo el equipo.
- Termómetro en cada aula y en la sala de siesta.
- Persianas, toldos o estores revisados y en buen estado.
- Zonas de sombra del patio identificadas y horarios de salida adaptados.
- Vasos o botellas individuales y rutina de ofrecimiento de agua.
- Material para juegos de agua y norma de supervisión constante.
- Sala más fresca identificada para la siesta y para bebés.
- Formación básica del equipo en señales de alarma y primeros auxilios.
- Aviso a las familias preparado: ropa, gorra, crema, muda.
- Consulta de la normativa y recomendaciones de tu comunidad autónoma y del servicio de prevención.
Cierre
Las olas de calor en la escuela infantil ya no son una excepción de unos pocos días, sino algo que hay que planificar cada curso. Con un espacio preparado, agua ofrecida de forma activa, patio a primera hora, siesta en la sala más fresca, un equipo que sabe reconocer las señales de alarma y familias bien informadas, el centro puede atravesar el verano con los niños protegidos y tranquilos.
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