La fiebre en la escuela infantil es una de las situaciones más habituales del curso, sobre todo en otoño e invierno. La pregunta que se hace cualquier educadora es cuándo avisar: ¿con 37,5? ¿Solo si pasa de 38? ¿Y si el niño está bien pero caliente? La respuesta corta: se avisa a la familia cuando el niño tiene fiebre (más de 38 °C en la axila) o cuando, aunque no llegue a esa cifra, se le ve decaído o con malestar; y se llama al 112 si aparecen signos de alarma. En este artículo tienes el criterio pediátrico, un protocolo paso a paso, qué hacer mientras llega la familia, cómo registrarlo y cuándo puede volver el niño.
Qué se considera fiebre en un niño pequeño
La Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), en su web para familias y escuelas, indica que la temperatura normal está entre 36 y 37,5 °C y que un niño tiene fiebre si su temperatura supera los 38 °C tomada en la axila (Familia y Salud, AEPap). Entre 37,5 y 38 se suele hablar de febrícula.
Tres ideas que conviene que todo el equipo tenga claras:
- La fiebre es un síntoma, no una enfermedad. Es una respuesta del organismo, casi siempre a una infección vírica leve.
- El estado general importa más que la cifra. Los pediatras insisten en observar cómo respira el niño, el color de su piel y cómo está (si juega, si se consuela, si mira y responde). Un niño con 38,5 que juega preocupa menos que uno con 37,8 apagado y pálido.
- La edad cambia el criterio. En bebés menores de 3 meses, cualquier fiebre es motivo de valoración médica sin esperar.
Cuándo avisar a la familia por fiebre en la escuela infantil
No hay una norma estatal única que fije la cifra; cada centro la recoge en su reglamento de funcionamiento, y algunas comunidades autónomas o ayuntamientos tienen criterios propios para escuelas públicas. Lo razonable, alineado con las recomendaciones pediátricas, es:
- Avisar para que recojan al niño si la temperatura axilar supera los 38 °C.
- Avisar para informar si hay febrícula y el niño está bien: la familia decide si viene antes, y la educadora vuelve a tomar la temperatura en un rato.
- Avisar para recoger aunque no haya fiebre si el niño está claramente decaído, no quiere comer ni beber, llora de forma inconsolable o tiene vómitos o diarrea repetidos.
- Llamar primero al 112 y después a la familia si hay signos de alarma (ver siguiente apartado).
Sea cual sea el criterio de tu centro, que esté escrito, sea el mismo para todas las aulas y las familias lo conozcan desde la matrícula. Así se evitan discusiones del tipo «en la otra clase no llamaron».
Signos de alarma: cuándo llamar al 112
La AEPap recoge como motivos para pedir ayuda urgente en un niño con fiebre:
- Manchas en la piel de color rojo oscuro o moradas que no desaparecen al estirar la piel de alrededor.
- Rigidez de cuello, confusión o somnolencia excesiva; el niño cuesta de despertar o no reacciona como siempre.
- Dificultad para respirar: respiración muy rápida, se le hunden las costillas o se le abren las aletas de la nariz.
- Convulsiones o pérdida de conocimiento.
- Piel muy pálida, azulada o con aspecto de mármol.
- Vómitos o diarrea persistentes con signos de deshidratación (boca seca, llanto sin lágrimas, pañal seco muchas horas).
- Fiebre en un bebé menor de 3 meses: la AEPap aconseja valoración hospitalaria.
Ante cualquiera de estos signos, no esperes a que llegue la familia: llama al 112, sigue sus indicaciones y avisa después a los contactos de emergencia. Si el niño convulsiona, ponlo de lado en un lugar seguro, no le metas nada en la boca y anota la hora de inicio y fin.
Qué hacer mientras llega la familia
Una vez avisada la familia, la educadora acompaña al niño hasta la recogida. Las recomendaciones pediátricas para el entorno escolar son sencillas:
- Separarle un poco del grupo, en un lugar tranquilo y visible, sin dejarle solo.
- Ropa ligera, sin abrigarle en exceso ni desnudarle del todo.
- Ofrecer líquidos con frecuencia (agua, o leche en los bebés), sin forzar.
- No dar antitérmicos sin autorización. Solo si la familia lo ha autorizado por escrito y según la pauta indicada, como marca el protocolo de administración de medicamentos de tu centro.
- Volver a tomar la temperatura y observar el estado general cada cierto tiempo, anotando cada medición.
- Nada de baños fríos, friegas de alcohol ni paños helados. Los pediatras desaconsejan estos métodos.

Cómo tomar y registrar la temperatura en el aula
Para que el aviso sea fiable, el método tiene que ser el mismo siempre:
- Termómetro digital de axila como referencia, limpio entre niño y niño. Los de infrarrojos pueden servir para un primer cribado, pero si dan una cifra alta, confirma en la axila.
- Espera unos minutos si el niño viene de correr en el patio, de la siesta muy abrigado o de llorar mucho: todo eso sube la temperatura de la piel.
- Anota siempre hora, cifra, método (axila, frente) y cómo está el niño. Un «38,3 axila a las 11:10, algo decaído, ha bebido agua» es mucho más útil para la familia y el pediatra que «tiene fiebre».
- Registra también a quién avisaste y a qué hora, y la hora de recogida.
Hora y cifra, a la vista de la familia. En el registro diario de Soleado la educadora añade una nota de salud con la temperatura y la hora, y la familia la recibe al momento; si no localizas al primer tutor, cada niño tiene varios contactos de emergencia en su ficha.
Cuándo puede volver el niño al centro
La regla que más se repite en los reglamentos de escuelas infantiles es que el niño vuelva tras 24 horas sin fiebre sin tomar antitérmicos y con buen estado general, capaz de seguir el ritmo del aula. No es una norma estatal, sino un criterio de centro basado en el sentido común y en recomendaciones pediátricas. Algunas enfermedades tienen criterios específicos: el documento de la AEPap ¿Cuándo no deben ir los niños a la guardería? recoge, por ejemplo:
- Gastroenteritis: hasta 48 horas sin deposiciones diarreicas.
- Varicela: hasta que todas las lesiones estén en costra.
- Gripe: mientras tenga fiebre.
- Boca-mano-pie: no requiere exclusión obligatoria si el estado general es bueno.
Recoge tus criterios en el reglamento del centro y revísalos con los protocolos de salud escolar de tu comunidad autónoma. Ante dudas sobre un caso concreto, la familia debe consultar con su pediatra; la escuela no emite diagnósticos ni altas.
Comunicar la fiebre a la familia sin alarmar
La llamada por fiebre suele pillar a la familia en el trabajo. Una buena comunicación reduce la tensión:
- Empieza por el estado del niño: «Lucas está tranquilo, pero tiene 38,4 en la axila».
- Da datos, no diagnósticos: hora, cifra, síntomas, si ha comido y bebido.
- Di qué necesitas: «Según nuestro reglamento, necesitamos que venga a recogerle».
- Cuenta qué harás mientras tanto: «Está en una zona tranquila con su educadora, bebiendo agua».
Tienes más pautas para este tipo de llamadas en el artículo sobre cómo comunicar incidencias a las familias sin generar alarma. Si además de fiebre ha habido un golpe, sigue también el protocolo ante un golpe en la cabeza.
Un caso de aula: la mañana del termómetro de frente
En un aula de bebés, una educadora midió 38,6 con termómetro de frente a una niña que acababa de despertarse de la siesta, abrigada con manta. Antes de llamar, la destapó, esperó diez minutos y tomó la temperatura en la axila: 37,4. La niña comió con normalidad. Aun así, la educadora lo anotó en el registro del día con las dos mediciones, y la familia supo que debía vigilarla por la tarde. Esa noche la niña tuvo fiebre, y la familia llevó al pediatra una secuencia de datos útil desde la mañana.
Checklist del protocolo de fiebre del centro
- Define por escrito la cifra de aviso, el método de medida y los signos de alarma.
- Incluye el criterio de vuelta al centro y las enfermedades con exclusión específica.
- Entrégalo a las familias en la matrícula y recuérdalo en la reunión de inicio de curso.
- Ten un termómetro digital por aula y otro de reserva.
- Comprueba que cada niño tiene varios contactos de emergencia actualizados.
- Recoge las autorizaciones de antitérmico por escrito, con dosis y pauta.
- Forma a todo el equipo, incluidas suplentes, en signos de alarma y en qué hacer ante una convulsión.
- Registra cada episodio con hora, cifra, avisos y recogida.
- Revisa el protocolo cada curso con los criterios sanitarios de tu comunidad autónoma.
Saber cuándo avisar por fiebre en la escuela infantil no depende de adivinar: depende de un criterio claro, una medición fiable y una comunicación serena. Con eso, la educadora actúa con seguridad y la familia confía en que su hijo está bien atendido.
Prueba Soleado gratis 30 días, sin tarjeta.
