Un plan de convivencia en la escuela infantil no se parece al de un instituto. Con niños de 0 a 3 años no hay expedientes ni sanciones: hay mordiscos, empujones por un juguete, familias preocupadas y un equipo que necesita criterios comunes. Por eso muchas directoras buscan cómo adaptar un documento pensado para etapas mayores a la realidad de un aula de bebés. En esta guía verás qué es el plan de convivencia, qué dice la normativa y por qué depende de tu comunidad autónoma, qué apartados tiene sentido incluir en 0-3, cómo abordar los conflictos entre niños, con familias y dentro del equipo, y un plan de trabajo para redactarlo o revisarlo este curso.
Qué es un plan de convivencia y qué dice la normativa
El artículo 124 de la Ley Orgánica 2/2006, de Educación (LOE), en su redacción actual tras la LOMLOE, establece que los centros elaborarán un plan de convivencia que recoja actividades para fomentar un buen clima, los derechos y deberes del alumnado y las medidas correctoras, que deben tener un carácter educativo y recuperador. El mismo artículo pide a las administraciones protocolos frente al acoso y otras formas de violencia, y que los centros designen una persona coordinadora de bienestar.
A esto se suma la Ley Orgánica 8/2021 de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia (LOPIVI). Su artículo 35 dispone que «todos los centros educativos donde cursen estudios personas menores de edad, independientemente de su titularidad, deberán tener un Coordinador o Coordinadora de bienestar y protección del alumnado», y el artículo 34 prevé protocolos de actuación ante indicios de maltrato y otras formas de violencia.
Importante: cada comunidad autónoma desarrolla estas normas con decretos propios de convivencia, y el grado de exigencia para escuelas de primer ciclo (públicas, privadas o municipales) no es igual en todas. Consulta a tu consejería qué documento te piden, con qué contenido mínimo y cómo se articula la figura de coordinación de bienestar en tu tipo de centro.
Por qué el plan de convivencia en la escuela infantil es distinto
En 0-3, la convivencia no se «corrige»: se aprende. Un niño de 18 meses que muerde no está incumpliendo una norma, está expresando algo con los recursos que tiene. Esto cambia el enfoque del documento:
- Sin medidas sancionadoras para los niños: lo educativo aquí es acompañar, anticipar y reparar, nunca castigar.
- Las familias como protagonistas: buena parte de los conflictos reales en 0-3 son entre adultos o nacen de un malentendido entre escuela y casa.
- El equipo como modelo: los niños aprenden a convivir viendo cómo se tratan los adultos que les rodean.
- Protección y buen trato: los niños de estas edades apenas pueden contar lo que les pasa, así que la detección depende de la observación de los adultos.
Qué apartados incluir en un plan de convivencia para 0-3
Con los mínimos que marque tu comunidad, esta estructura funciona bien en escuelas infantiles:
- Diagnóstico del clima: cómo es hoy la convivencia en la escuela. Qué conflictos se repiten, en qué momentos y espacios.
- Objetivos: tres o cuatro, concretos. Por ejemplo, «reducir los conflictos en la entrada» o «que todas las familias conozcan el canal para plantear quejas».
- Principios de buen trato: cómo se dirigen los adultos a los niños, cómo se acompañan las emociones, qué no se hace nunca (gritos, humillaciones, aislamiento como castigo).
- Normas de funcionamiento: horarios, entregas y recogidas, personas autorizadas, comunicación de ausencias.
- Actuación ante conflictos entre niños: mordiscos, empujones, disputas por objetos.
- Relación con las familias: canales, tiempos de respuesta, cómo plantear una queja y cómo se gestiona.
- Convivencia en el equipo: coordinación, resolución de desacuerdos, cuidado mutuo.
- Protección y bienestar: quién ejerce la coordinación de bienestar, qué protocolos se siguen ante indicios de maltrato y cómo se forma al equipo.
- Difusión, seguimiento y evaluación: cómo se da a conocer y cuándo se revisa.

Conflictos entre niños: cómo actuar en el aula
Entre 1 y 3 años, los conflictos más habituales tienen que ver con la posesión de objetos, el espacio y la frustración. Algunas pautas que conviene recoger en el plan para que todo el equipo actúe igual:
- Proteger primero: atender al niño que ha recibido el golpe o el mordisco, y después al que lo ha dado, sin gritos ni etiquetas («malo», «bruto»).
- Poner palabras: «Querías el camión y Lola lo tenía. Te has enfadado mucho. Morder hace daño».
- Ofrecer alternativas: otro objeto igual, esperar turno con ayuda, pedir con un gesto.
- Prevenir con la organización: materiales duplicados, espacios con menos niños a la vez, transiciones anticipadas.
- Observar patrones: si un niño repite, anotar cuándo y en qué situación ocurre para ajustar el entorno.
Los mordiscos merecen un apartado propio por lo que generan en las familias; tienes un protocolo detallado en morder en la escuela infantil: por qué muerden y cómo actuar. Y la base de todo es el trabajo diario con las emociones, que repasamos en educación emocional en el aula de infantil.
Conflictos con familias: prevenir y gestionar
La mayoría de los conflictos con familias en 0-3 nacen de la incertidumbre: «¿por qué nadie me dijo que se había caído?», «¿por qué ese niño muerde siempre al mío?». Algunas medidas que reducen tensiones:
- Informar siempre de las incidencias el mismo día, con hechos y sin culpables. Tienes una guía completa en cómo comunicar incidencias a las familias sin generar alarma.
- No dar datos de otros niños: ante un mordisco, la familia del niño mordido no necesita saber quién fue, sino qué ha pasado y qué hace la escuela.
- Canal y tiempos claros: dónde se plantea una queja, quién responde y en cuánto tiempo.
- Evitar los grupos de mensajería informales como vía de quejas: amplifican rumores y exponen a las familias. Lo analizamos en los problemas del grupo de WhatsApp de la escuela infantil.
- Situaciones familiares complejas: separaciones con conflicto, custodias o personas no autorizadas a recoger. El plan debe indicar que se actúa según la documentación aportada por la familia y lo que establezca una resolución judicial, y a quién se consulta ante la duda.
Una conversación difícil, paso a paso
- Escucha sin interrumpir y agradece que lo plantee.
- Busca un espacio tranquilo, nunca en la puerta con otras familias delante.
- Explica los hechos y lo que la escuela ha hecho o va a hacer.
- Acordad un siguiente paso concreto y una fecha para volver a hablar.
- Deja constancia por escrito de lo acordado, según el procedimiento del centro.
Una misma información, para todos los tutores. En Soleado cada niño puede tener varios tutores con acceso propio, así que el registro diario y los avisos llegan a cada uno por igual, algo que evita malentendidos cuando los progenitores no viven juntos.
La convivencia dentro del equipo educativo
Un plan de convivencia que solo habla de niños y familias se queda cojo. Las tensiones del equipo se notan en el aula. Algunas medidas útiles:
- Reuniones de coordinación con orden del día y acuerdos escritos.
- Criterios comunes ante rutinas sensibles (comida, siesta, rabietas) para que el niño no reciba respuestas contradictorias.
- Un cauce para plantear desacuerdos a la dirección antes de que se enquisten.
- Atención a la carga de trabajo y al reconocimiento, que influyen en el clima tanto como cualquier norma. Hablamos de ello en cómo motivar y retener al equipo docente.
Un caso de escuela: la entrada de las 9:00
En una escuela de cuatro aulas, casi todas las quejas de familias se producían en la entrada: esperas en la puerta, educadoras que no podían atender a la vez a los niños y a las preguntas de los padres, y comentarios delante de otras familias. El equipo lo detectó al revisar el diagnóstico del plan de convivencia.
Tomaron tres medidas: escalonar la entrada por aulas en franjas de diez minutos, pedir que las consultas que no fueran urgentes se hicieran por el canal escrito del centro y reservar una franja semanal de atención de la dirección. Al trimestre siguiente, las quejas en la puerta se habían reducido de forma clara según su propio registro. El plan no añadió normas para los niños: cambió la organización de los adultos.
Plan de trabajo para redactar o revisar el plan de convivencia
- Semana 1: consulta la normativa de convivencia de tu comunidad autónoma y el modelo que ofrezca la consejería.
- Semanas 2-3: diagnóstico. Registro breve de conflictos (qué, cuándo, dónde) y una pregunta abierta al equipo y a las familias.
- Semana 4: sesión de equipo para acordar principios de buen trato y pautas ante conflictos entre niños.
- Semana 5: redacción del documento, con ejemplos concretos, y designación o confirmación de la persona coordinadora de bienestar.
- Semana 6: aprobación por los órganos que correspondan y versión resumida para familias.
- Final de curso: revisión con datos: ¿qué conflictos han bajado?, ¿qué ha funcionado?
Un buen plan de convivencia en la escuela infantil no se mide por sus páginas, sino por algo muy sencillo: que los niños se sientan seguros, que las familias sepan a quién acudir y que el equipo actúe con criterios compartidos.
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