La pedagogía Reggio Emilia es un enfoque educativo nacido en la ciudad italiana del mismo nombre después de la Segunda Guerra Mundial, impulsado por el pedagogo Loris Malaguzzi y por las propias familias. Parte de una imagen del niño como alguien capaz, curioso y con derechos, que se expresa a través de «cien lenguajes». Sus señas de identidad son la escucha, la documentación pedagógica, el ambiente como «tercer educador», el taller o atelier y la participación de las familias. No es un método con pasos cerrados ni un catálogo de actividades, y por eso muchas escuelas infantiles en España no se definen como Reggio, sino como «inspiradas en Reggio». En este artículo verás qué propone realmente, qué elementos puede incorporar una escuela 0-3 con sus recursos actuales, un ejemplo concreto y un plan para empezar.
Origen de la pedagogía Reggio Emilia
Tras la guerra, familias de los alrededores de Reggio Emilia decidieron construir escuelas para sus hijos con sus propias manos. Loris Malaguzzi (Correggio, 1920 - Reggio Emilia, 1994), maestro y pedagogo, se implicó en aquellas escuelas y acabó siendo el gran impulsor de la red de escuelas infantiles y nidos municipales de la ciudad.
La experiencia se dio a conocer internacionalmente a partir de los años ochenta gracias a la exposición itinerante sobre los cien lenguajes de los niños. Hoy la difunde la organización Reggio Children, que la presenta como Reggio Emilia Approach y destaca que es una experiencia ligada a un lugar concreto, con su historia y su comunidad. Por eso se habla de inspirarse en Reggio: no se puede copiar tal cual, se reinterpreta en cada contexto.
Los principios clave de la pedagogía Reggio Emilia
- Imagen del niño competente. El niño es visto como un sujeto con derechos y grandes potencialidades, no como alguien vacío al que hay que llenar.
- Los cien lenguajes. Los niños piensan y se expresan de muchas maneras: con el cuerpo, el dibujo, el barro, la luz, la música, la construcción, la palabra. La escuela debe acoger todas.
- Escucha. El adulto escucha para entender las teorías y preguntas de los niños, y a partir de ahí propone.
- Proyectos que surgen del grupo. En lugar de un programa cerrado, se desarrollan investigaciones que nacen de los intereses que el equipo observa y que pueden durar semanas.
- El ambiente como tercer educador. Junto a los adultos y los otros niños, el espacio educa.
- Documentación pedagógica. Recoger y hacer visibles los procesos de aprendizaje.
- Atelier. Un taller donde se trabaja con materiales expresivos, a menudo acompañado por un atelierista con formación artística.
- Participación de las familias y trabajo en equipo. La escuela es un proyecto compartido, y el equipo reflexiona de forma conjunta, con apoyo de la figura del pedagogista.
Los cien lenguajes en un aula de 0 a 3 años
La expresión viene de un poema de Malaguzzi que afirma que el niño tiene cien lenguajes y que la escuela le roba noventa y nueve. En un aula de bebés o de niños de 1 a 3 años, la idea se traduce en ofrecer muchas vías de exploración, no solo la palabra o la ficha:
- Materia: barro, masa, agua, arena, elementos naturales como piñas, hojas o piedras grandes.
- Luz y sombra: una mesa de luz, linternas, papeles translúcidos, proyecciones en la pared.
- Trazo: ceras gruesas, tizas en el suelo del patio, pinceles grandes. Aquí es útil conocer la evolución del dibujo en el desarrollo infantil para no pedir al garabato lo que no toca.
- Cuerpo y movimiento: espacios para trepar, esconderse, rodar.
- Sonido: objetos que suenan, música, silencio.
Con los más pequeños, lo importante no es el producto sino el proceso: qué hace el niño con el material, cuánto tiempo, qué descubre. Si quieres más ideas en esta línea, tienes una guía sobre la creatividad en la escuela infantil.

El ambiente como tercer educador
Malaguzzi hablaba del espacio como un educador más. En las escuelas de Reggio se cuidan la luz natural, la conexión con el exterior, los espacios comunes donde se encuentran niños de distintas aulas (la plaza o piazza), la cocina visible y la estética de los materiales.
En una escuela infantil española no hace falta una reforma para aplicar la idea. Algunas preguntas útiles para revisar el aula:
- ¿Hay rincones donde un niño pueda concentrarse sin ser interrumpido?
- ¿Los materiales están a su alcance y ordenados de forma que inviten a usarlos?
- ¿Hay espejos, luz, plantas o elementos naturales?
- ¿Las paredes muestran el trabajo y el proceso de los niños, o solo decoración comprada?
- ¿Existe algún espacio compartido entre aulas?
Para profundizar en la organización de espacios, puedes leer esta guía sobre el diseño del espacio del aula y los ambientes de aprendizaje.
Documentación pedagógica: hacer visible el aprendizaje
Es probablemente la aportación más transformadora del enfoque Reggio Emilia para una escuela infantil. Documentar no es hacer fotos bonitas ni un álbum de fin de curso. Es recoger lo que ocurre (fotos, frases de los niños, dibujos, notas de observación), interpretarlo en equipo y devolverlo a los niños, a las familias y al propio equipo para decidir cómo seguir.
Un ciclo sencillo de documentación:
- Observar y recoger durante una propuesta: qué hacen, qué dicen, cómo usan el material.
- Seleccionar unas pocas evidencias significativas, no todas.
- Interpretar en equipo: ¿qué están investigando?, ¿qué pregunta hay detrás?
- Compartir: un panel en la pared a la altura de los niños y una explicación breve para las familias.
- Relanzar: a partir de lo visto, preparar la siguiente propuesta.
Hay un aspecto que no se puede olvidar: las fotos de los niños son datos personales. Antes de exponer o compartir imágenes, revisa las autorizaciones de las familias y las pautas de esta guía sobre el RGPD y las fotos de niños en la escuela infantil.
La documentación también puede llegar a casa. Con Soleado compartes fotos de aula e individuales, siempre con la autorización de fotos de cada familia, y publicas noticias por aula para explicar en qué está investigando el grupo.
El papel de la educadora y de las familias
En la pedagogía Reggio Emilia la educadora no es quien transmite contenidos, sino quien escucha, provoca preguntas, prepara el ambiente y documenta. También es investigadora: formula hipótesis sobre lo que interesa a los niños y las contrasta.
Las familias forman parte del proyecto. No se limitan a recibir información: se les invita a aportar materiales, a participar en reuniones donde se comparte la documentación y a contar lo que observan en casa. En escuelas 0-3 esto encaja con lo que ya hacen muchas: reuniones de aula, aportación de objetos para una propuesta, pequeñas muestras del proceso.
Ejemplo de aula: un proyecto sobre las sombras
En un aula de 2 a 3 años, la educadora observa que varios niños persiguen sus sombras en el patio a primera hora y se ríen cuando desaparecen bajo el porche. Anota frases como «mi sombra se ha ido» o «se esconde».
En lugar de preparar una actividad cerrada, propone al día siguiente salir al mismo lugar con algunos objetos: aros, telas, cajas. En el aula instala una linterna grande frente a una pared blanca. Durante dos semanas los niños prueban a hacer sombras grandes y pequeñas, tapar la luz con las manos, ver cómo un papel de color deja pasar luz de otro tono.
La educadora hace fotos del proceso, recoge frases y monta un panel a la altura de los niños con cuatro imágenes y sus palabras. En la reunión de aula lo comparte con las familias, que cuentan que en casa los niños juegan con la linterna. Una madre trae una lámpara antigua para el aula. El proyecto no tenía fecha de cierre prevista: termina cuando el interés del grupo se desplaza hacia otra cosa.
Cómo incorporar la pedagogía Reggio Emilia: plan para un trimestre
- Semanas 1-2: formación y mirada común. El equipo lee textos de Malaguzzi o materiales de Reggio Children y acuerda qué significa para vosotras la imagen del niño competente.
- Semanas 3-4: revisión del ambiente. Con las preguntas de arriba, cada aula elige un cambio: retirar decoración comercial, crear un rincón de luz o incorporar materiales naturales.
- Semanas 5-8: escucha y primer proyecto. Cada educadora anota intereses del grupo y elige uno para una propuesta abierta.
- Semanas 9-10: documentación. Montad un primer panel por aula y compartid la documentación con las familias.
- Semanas 11-12: reflexión en equipo. Qué ha funcionado, qué no, y qué mantener el próximo trimestre.
Ten presente que la inspiración en Reggio debe convivir con el currículo oficial del primer ciclo y con la normativa de tu comunidad autónoma sobre espacios, ratios y personal. Para dudas concretas, consulta con tu consejería de educación.
Cierre
La pedagogía Reggio Emilia no se compra ni se instala: se construye mirando a los niños con respeto, escuchando sus preguntas, cuidando el espacio y haciendo visible lo que aprenden. Una escuela infantil puede empezar con algo tan concreto como un panel de documentación o un rincón de luz, y a partir de ahí ir transformando su práctica con el equipo y las familias.
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