¿Tienen sitio las pantallas en educación infantil? En el primer ciclo, de 0 a 3 años, la respuesta de las sociedades científicas es bastante clara: la Organización Mundial de la Salud no recomienda tiempo de pantalla antes de los dos años, y la Asociación Española de Pediatría fue más lejos en 2024 al recomendar cero pantallas hasta los seis años, salvo videollamadas supervisadas. Para una escuela infantil eso significa algo concreto: nada de vídeos para calmar, ni dibujos en la acogida de la tarde, ni tablets como recompensa. Pero también obliga a mirar la otra pantalla del aula, la del adulto. En esta guía tienes qué dicen exactamente las recomendaciones, por qué importan en esta etapa, qué evitar en el día a día, cómo usar el móvil profesional sin robar atención a los niños y cómo abordar el tema con las familias.
Qué dicen la OMS y la AEP sobre pantallas en educación infantil
Las dos referencias que conviene conocer son estas:
- OMS (2019). Sus directrices sobre actividad física, sedentarismo y sueño para menores de cinco años no recomiendan tiempo frente a pantallas en menores de un año ni tiempo sedentario frente a pantallas al año de edad. A los dos años, y hasta los cuatro, el límite es de una hora al día, con la indicación de que «cuanto menos, mejor».
- Asociación Española de Pediatría (diciembre de 2024). Al actualizar su Plan Digital Familiar, la AEP elevó de dos a seis años la edad por debajo de la cual recomienda no exponer a los niños a pantallas. Para el tramo de 0 a 6 años considera que no existe un tiempo de uso seguro y solo contempla las videollamadas con familiares, con un adulto presente.
Las dos recomendaciones van en la misma dirección. Para un aula de 0 a 3 años, la conclusión práctica es que las pantallas no forman parte de la jornada de los niños.
Por qué las pantallas encajan mal en el desarrollo de 0 a 3 años
No se trata de demonizar la tecnología, sino de entender qué necesita un cerebro en sus primeros mil días y qué le quita una pantalla.
El lenguaje nace de la interacción
Un bebé aprende a hablar en conversaciones de ida y vuelta: balbucea, el adulto responde, el bebé vuelve a intentarlo. El Center on the Developing Child de la Universidad de Harvard llama a este intercambio serve and return y lo sitúa en la base del desarrollo cerebral temprano. Un vídeo habla, pero no responde. Por eso, en la investigación sobre aprendizaje temprano se describe un «déficit de transferencia» del vídeo: los niños pequeños aprenden peor de una pantalla que de una persona real. Si quieres profundizar, repasa nuestra guía sobre el desarrollo del lenguaje en educación infantil.
Moverse, tocar, dormir
Las directrices de la OMS se centran precisamente en esto: en estas edades el tiempo de pantalla suele sustituir al tiempo de movimiento, juego y exploración con las manos, y puede interferir en el sueño. En el primer ciclo, todo lo que el niño aprende pasa por el cuerpo, y la pantalla es una experiencia quieta, plana y que no se puede manipular.
La regulación emocional se aprende con un adulto
Cuando un niño llora o se frustra, la pantalla lo distrae, pero no lo ayuda a calmarse. Lo que construye la autorregulación es que un adulto disponible ponga palabras, contenga y acompañe. La AEP desaconseja expresamente usar dispositivos para manejar rabietas o como sustituto del cuidador.
Qué dice la normativa: currículo y comunidades autónomas
En España, el Real Decreto 95/2022 fija la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Infantil, pero el currículo del primer ciclo lo concreta cada comunidad autónoma. Algunas han empezado a regular el uso de dispositivos en las aulas. La Comunidad de Madrid, por ejemplo, aprobó el Decreto 64/2025, que desde el curso 2025-2026 elimina el uso individual de dispositivos digitales por parte del alumnado de Infantil y Primaria en los centros sostenidos con fondos públicos y solo permite el uso compartido con finalidad pedagógica y supervisión docente.
Como la normativa varía por comunidad y por tipo de centro, consulta con tu consejería de educación qué se aplica a tu escuela. En cualquier caso, en el primer ciclo las recomendaciones sanitarias ya marcan un criterio más exigente que cualquier norma.
Pantallas en el aula 0-3: qué evitar y qué alternativas usar
Estas son las situaciones en las que más fácilmente se cuela una pantalla en una escuela infantil, y qué hacer en su lugar:
- Vídeos de canciones en la asamblea. Canta tú, con gestos, o usa un altavoz solo con audio. El niño mira tu cara, no una pantalla.
- Dibujos en la acogida de la tarde o en la espera de la recogida. Es el momento de cansancio por excelencia. Prepara cestas de materiales tranquilos, cuentos y un rincón de calma.
- Tablet como premio o para calmar una rabieta. Sustitúyela por acompañamiento: agacharte, nombrar la emoción, ofrecer opciones sencillas.
- Pantalla en el comedor para que coman sin protestar. Comer es una experiencia sensorial y social; la pantalla la anula.
- Días de lluvia sin patio. Circuitos de psicomotricidad en el aula, juego con telas, música en directo.
- Fotos de la familia para la adaptación. Mejor impresas y plastificadas, a la altura del niño, que en el móvil de la educadora.
La alternativa de fondo es siempre la misma: tiempo de juego libre, materiales manipulables, cuentos leídos en voz alta y un adulto disponible.

El móvil del adulto: la otra pantalla del aula
Hay una pantalla de la que se habla menos: la de la educadora. La AEP advierte de que el uso de dispositivos por parte de los adultos durante la crianza dificulta interpretar las necesidades de los niños, y lo mismo ocurre en el aula. Un bebé que busca la mirada de su educadora y la encuentra fija en un móvil pierde una oportunidad de interacción, aunque sea por unos segundos.
No se trata de prohibir la tecnología al equipo, que hoy la necesita para comunicarse con las familias y registrar el día. Se trata de usarla con criterio:
- Momentos protegidos: nada de dispositivos durante comidas, cambios de pañal, adaptación ni momentos de consuelo.
- Registrar en los huecos: anota la comida, la siesta o los pañales justo después de cada rutina, de pie y en un minuto, o mientras otra compañera está con el grupo.
- Dispositivo fuera de la vista de los niños cuando no se usa, y nunca como juguete.
- Uso exclusivamente profesional dentro del aula: nada de mensajes personales ni redes sociales en horario con niños.
- Fotos con intención: pocas, en momentos de juego, sin interrumpir la actividad para «la foto».
Menos tiempo en el móvil, más tiempo con los niños. Con Soleado, la maestra registra comidas, siesta, pañales y humor en unos toques al terminar cada rutina, y la familia lo recibe sin que haga falta escribir largos mensajes durante la jornada.
Caso práctico: la última hora en un aula de 1-2 años
Pensemos en un aula de 1 a 2 años en la que, de 16:00 a 17:00, quedan seis niños cansados esperando a sus familias. Durante un tiempo, el equipo puso dibujos en una tablet «para que estuvieran tranquilos». Al retirarla, esta podría ser la nueva organización:
- 16:00, merienda tranquila en la mesa pequeña, con conversación sobre lo que ven y comen.
- 16:20, rincón de calma: colchoneta, cojines, una cesta de cuentos de cartón y un par de peluches. Luz más suave.
- 16:35, cesta de materiales que solo sale a esta hora (botes con tapa, telas, pelotas sensoriales), para que tenga atractivo de novedad.
- 16:50, canciones de despedida en voz baja, con gestos, mientras van llegando las familias.
- A cada recogida, la educadora se despide del niño mirándolo, en lugar de hacerlo con la mirada en un dispositivo.
Las primeras semanas suelen ser más movidas; luego el grupo se acostumbra al ritual. La clave es la previsibilidad: los niños saben qué viene después.
Cómo hablar de pantallas con las familias sin juzgar
Muchas familias usan pantallas en casa por cansancio, falta de alternativas o desconocimiento de las recomendaciones. Un enfoque culpabilizador cierra la conversación. Algunas pautas:
- Informa en grupo, no señales en privado. La reunión de inicio de curso es buen momento para presentar las recomendaciones de la OMS y la AEP como información general.
- Habla de lo que observas, no de lo que supones. En una tutoría: «Nos cuesta que Hugo se calme sin un adulto al lado; ¿cómo lo hacéis en casa?» funciona mejor que «Hugo ve demasiada tablet».
- Ofrece alternativas concretas para los momentos críticos: la espera en el médico, la cena, el coche.
- Comparte recursos fiables, como el Plan Digital Familiar de la AEP, que permite a cada familia elaborar sus propias normas.
- Deriva cuando haga falta. Si observas un retraso en el lenguaje o dificultades en la interacción, compártelo con la familia y sugiere que lo consulte con el pediatra; no atribuyas la causa a las pantallas. Puedes orientarte con los hitos del desarrollo de 0 a 3 años.
Checklist para un centro sin pantallas en educación infantil
Lleva estos puntos a la próxima reunión de equipo:
- Decidir por escrito que no se usan pantallas con los niños en ningún momento de la jornada.
- Identificar los momentos en los que se usaban (acogida, recogida, lluvia, rabietas) y planificar una alternativa para cada uno.
- Preparar materiales específicos para la última hora: cestas, cuentos, rincón de calma.
- Sustituir los vídeos musicales por canciones en directo o audio sin imagen.
- Acordar normas de uso del móvil profesional: momentos protegidos y uso solo laboral.
- Revisar qué establece tu comunidad autónoma con la consejería.
- Incluir la política de pantallas en la información de matrícula y presentarla en la primera reunión de familias.
- Seleccionar recursos fiables para compartir con las familias.
- Revisar el plan al final del trimestre: qué ha funcionado y qué no.
Un aula sin pantallas no es un aula anticuada: es un aula que protege lo que más necesita un niño de 0 a 3 años, que es tiempo para moverse, explorar y estar con adultos que le miran y le responden.
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