El juego heurístico es una propuesta de juego con objetos pensada para niños de entre 12 y 24 meses aproximadamente: se ofrece a un grupo pequeño una gran cantidad de objetos cotidianos y recipientes, en un espacio preparado y durante un tiempo definido, para que los exploren libremente sin que el adulto intervenga. Lo formuló la pedagoga británica Elinor Goldschmied como continuación natural del cesto de los tesoros, y hoy es habitual en muchas escuelas infantiles españolas. En esta guía tienes lo esencial para ponerlo en marcha en el aula de 1 a 2 años: de dónde viene, qué materiales reunir, cómo se desarrolla una sesión paso a paso y cuál es tu papel como educadora.
Origen: de Elinor Goldschmied al aula de 1-2 años
Elinor Goldschmied (1910-2009) trabajó durante años en Italia con niños en instituciones y en la formación de educadoras, y allí desarrolló a finales de los años cuarenta el cesto de los tesoros. Junto a Sonia Jackson publicó en 1994 People Under Three, publicado en castellano por Morata como La educación infantil de 0 a 3 años, donde describen el juego heurístico como la propuesta de ofrecer a un grupo de niños, durante un periodo definido y en un entorno controlado, una gran cantidad de objetos y recipientes con los que juegan libremente sin intervención del adulto. La Froebel Trust mantiene una página dedicada a su trabajo.
La palabra «heurístico» procede del griego eurisko, «descubrir» o «encontrar». El nombre describe bien la actividad: el niño no recibe instrucciones, descubre por sí mismo qué puede hacer con cada objeto.
Cesto de los tesoros y juego heurístico: en qué se diferencian
Las dos propuestas comparten filosofía (objetos reales, exploración autónoma, adulto atento pero discreto), pero responden a momentos distintos del desarrollo:
- Cesto de los tesoros: para bebés que ya se sientan solos pero todavía no se desplazan, aproximadamente en la segunda mitad del primer año. Es una cesta baja y resistente con objetos de materiales naturales y de uso doméstico. El bebé explora cada objeto con la boca, las manos, la vista y el oído. Si te interesa esta etapa, tienes ideas complementarias en actividades sensoriales para bebés de 0 a 12 meses.
- Juego heurístico: cuando el niño empieza a gatear y a andar, ya no le basta con explorar un objeto en sí mismo. Quiere saber qué pasa si lo mete en otro, si lo apila, si lo hace rodar o si lo saca. La exploración pasa de «qué es esto» a «qué puedo hacer con esto».
En la práctica, muchas escuelas usan el cesto en el aula de bebés y el juego heurístico en el aula de 1-2 años, y lo mantienen en algunos casos al inicio del aula de 2-3 años.
Qué aprende un niño con el juego heurístico
Durante una sesión verás acciones que se repiten una y otra vez: llenar y vaciar, meter y sacar, tapar y destapar, encajar, apilar, alinear, hacer rodar, golpear para escuchar el sonido. Esa repetición no es aburrimiento, es investigación. A través de ella el niño:
- descubre propiedades de los objetos: peso, tamaño, sonido, si rueda o no, si cabe o no cabe;
- ensaya relaciones de causa y efecto y primeras nociones de cantidad y clasificación;
- afina la coordinación entre ojo y mano y la motricidad fina;
- mantiene la atención durante periodos que sorprenden a muchas familias;
- juega junto a otros niños con menos conflictos, porque hay material abundante para todos.
Conviene no exagerar sus efectos ni venderlo como un método que «acelera» el desarrollo. Su valor está en ofrecer una experiencia de exploración rica, tranquila y autónoma en una edad en la que el niño lo necesita especialmente.
Materiales del juego heurístico: qué reunir y qué evitar
El material se basa en objetos cotidianos, naturales o reciclados, no en juguetes comerciales. Se organiza en dos grandes grupos:
Objetos para explorar
- Rulos de pelo, pinzas de madera, anillas de cortina de madera o metal.
- Cadenas de distintos grosores, llaveros grandes sin llaves.
- Corchos grandes, piñas, conchas grandes, trozos de madera lijada.
- Pompones, cintas, tubos de cartón de distintos diámetros.
- Tapas metálicas grandes y sin bordes cortantes.
Recipientes
- Latas sin bordes cortantes, botes de distintos tamaños, cajas de cartón.
- Cestas pequeñas, cuencos de metal, bolsas de tela.
- Tubos grandes por los que se puedan introducir objetos.
Cada tipo de objeto se guarda en su propia bolsa de tela, para que la preparación y la recogida sean sencillas. Lo importante es la abundancia: de cada tipo debe haber muchas unidades, de modo que ningún niño tenga que competir por el material, y varios recipientes por niño.
Seguridad ante todo. Revisa cada objeto antes de cada sesión: nada que pueda tragarse entero o romperse en trozos pequeños, sin astillas ni bordes cortantes, cadenas sin cierres que se abran y ningún objeto con pilas, imanes pequeños o productos químicos. Lava y desinfecta el material con regularidad, retira lo deteriorado y aplica las pautas de seguridad de tu centro. La vigilancia del adulto es constante durante toda la sesión. Si trabajas con materiales parecidos en otras propuestas, en la guía de cajas sensoriales para el aula tienes más criterios de selección.

Cómo organizar una sesión de juego heurístico paso a paso
Goldschmied y Jackson proponen reservar un espacio amplio de suelo durante un tiempo definido, y en la bibliografía se suele hablar de sesiones en torno a una hora, incluido el tiempo de recogida. En un aula real, lo razonable es empezar con sesiones algo más cortas y ajustar según la respuesta del grupo. Estas son las tres fases:
- Preparación (antes de que entren los niños). Despeja el espacio, retira los juguetes habituales para que no compitan con el material y distribuye los objetos por el suelo en pequeños montones, separados entre sí, con recipientes repartidos alrededor. Elige cada vez una selección de tipos de objetos, no todos a la vez.
- Exploración. Los niños entran y juegan libremente. Es la fase central. El adulto permanece sentado, en silencio y disponible, observando.
- Recogida. Cuando el interés decae, la educadora inicia la recogida con calma, nombrando los objetos y pidiendo ayuda: «¿Me traes las pinzas? Van en esta bolsa». Los niños participan según su edad, y esta fase es también aprendizaje: clasificar, nombrar, asociar cada objeto con su lugar.
Sobre el tamaño del grupo, la idea original es trabajar con un grupo pequeño, lo que en muchas escuelas significa dividir el aula o aprovechar momentos en los que no están todos los niños. Organízalo siempre dentro de la ratio y el personal que marca la normativa de tu comunidad autónoma.
El papel del adulto en el juego heurístico
Es la parte que más cuesta a las educadoras que empiezan: en el juego heurístico el adulto no enseña, no propone, no dirige y no elogia cada acción. Su función es otra:
- Garantizar la seguridad y un ambiente tranquilo, sin prisas ni ruido de fondo.
- Estar presente y disponible, sentada en un lugar desde donde vea a todo el grupo, para que los niños se sientan seguros al explorar.
- Intervenir solo cuando hace falta: un conflicto que puede acabar en daño, un niño que se lleva un objeto a la boca de forma arriesgada, alguien que necesita consuelo o un cambio de pañal.
- Reponer material discretamente si un montón se agota o un niño se queda sin recipientes.
- Observar y registrar qué hace cada niño, con qué objetos se queda, cuánto tiempo mantiene la atención y cómo se relaciona con los demás.
Callar y no intervenir no significa desentenderse. Es una forma muy activa de atención, y lo que observas en estas sesiones es información valiosa para las entrevistas con las familias.
Lo que observas en la sesión, la familia también puede verlo: con Soleado puedes enviar una foto individual del niño llenando y vaciando latas y una nota de actividad explicando qué ha descubierto, siempre con la autorización de fotos de la familia.
Un caso de aula: primeras sesiones con un grupo de 1-2 años
Una escuela infantil decide introducir el juego heurístico en su aula de 1-2 años a mediados de octubre, cuando la adaptación ya se ha asentado. La primera sesión es caótica: la educadora ha sacado demasiados tipos de objetos a la vez, hay pocos recipientes y los niños se disputan las latas. Además, ella comenta en voz alta todo lo que ven los niños, y varios se acercan a ella en lugar de explorar.
Para la segunda semana cambian tres cosas: reducen la selección a cuatro tipos de objetos (pinzas, anillas, corchos y cadenas) con muchas unidades de cada uno; duplican el número de latas y botes; y la educadora se sienta en una esquina, en silencio, con una libreta. La sesión es otra: un niño pasa largo rato metiendo cadenas en un bote y sacándolas; otra alinea anillas sobre el borde de una lata; dos niños llenan cajas uno al lado del otro sin conflicto. En la recogida, varios niños ya reconocen qué bolsa corresponde a cada objeto.
El equipo acuerda mantener una sesión semanal, siempre en el mismo momento de la mañana dentro de la rutina diaria del aula de 1 a 2 años, y rotar los tipos de objetos cada pocas semanas.
Checklist para tu próxima sesión de juego heurístico
- Material revisado: sin piezas pequeñas, bordes cortantes ni objetos deteriorados.
- Material limpio y guardado en bolsas por tipo de objeto.
- Selección de pocos tipos de objetos, con muchas unidades de cada uno.
- Varios recipientes por niño.
- Espacio despejado, sin otros juguetes a la vista, suelo cómodo.
- Niños descansados, sin hambre y con el pañal revisado.
- Educadora sentada, en silencio y con una libreta para anotar.
- Tiempo suficiente para la exploración y para una recogida sin prisas.
- Después: anota lo observado y comparte con la familia lo más significativo.
Si ya trabajas con propuestas de juego para esta edad, el juego heurístico complementa muy bien los juegos educativos para bebés de 12 meses y prepara el terreno para el juego simbólico, que irá cobrando protagonismo a partir de los 18-24 meses.
El juego heurístico pide poco en material y mucho en actitud: preparar bien, confiar en el niño y observar. Cuando el equipo lo interioriza, se convierte en uno de los momentos más tranquilos y reveladores de la semana.
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