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Informe de desarrollo de niños en jardín infantil

Cómo redactar el informe de desarrollo de los niños en el jardín infantil en Colombia: enfoque cualitativo, qué observar, ejemplos de frases y plan.

Profesora con gafas sentada frente a una pizarra y un ordenador portátil, escribiendo

El informe de desarrollo de los niños en el jardín infantil es, para muchas familias, el documento más esperado del periodo. Para la maestra, en cambio, suele ser una de las tareas más pesadas: veinte informes que escribir en pocos días, con la sensación de repetir las mismas frases y el miedo a que una palabra mal elegida preocupe a un papá o una mamá. En Colombia la evaluación en preescolar es cualitativa y se comunica con informes descriptivos, no con notas. En esta guía verás qué dice la norma, qué debe contener un buen informe, cómo redactarlo con un lenguaje cuidadoso, ejemplos de frases que sí y que no, y cómo apoyarte en el registro diario para que escribir el informe deje de ser una carrera contra el reloj. Está pensada para directoras y maestras de jardines infantiles que ya funcionan, con varios grupos y familias activas.

Qué dice la norma colombiana sobre la evaluación en preescolar

El Decreto 2247 de 1997, que establece normas para la prestación del servicio de preescolar, señala en su artículo 14 que la evaluación en este nivel es un proceso integral, sistemático, permanente, participativo y cualitativo. Indica además que las instituciones deben diseñar mecanismos de evaluación cualitativa cuyos resultados se expresen en informes descriptivos que permitan a docentes y padres de familia apreciar los avances en la formación integral del niño, las circunstancias que no favorecen su proceso y las acciones necesarias para superarlas. En preescolar no se reprueban grados ni actividades.

Por su parte, el Ministerio de Educación Nacional publicó en 2014 el documento Seguimiento al desarrollo integral de las niñas y los niños en la educación inicial (Documento 25 de la serie de orientaciones pedagógicas), que propone el seguimiento como un proceso basado en la observación, la escucha pedagógica, el registro de lo observado y su análisis, y que se hace junto con la familia.

Dos matices importantes:

  • Cada jardín organiza su evaluación dentro de su proyecto educativo institucional (PEI), así que el formato, la periodicidad y la forma de entrega pueden variar de un jardín a otro.
  • No todos los servicios de primera infancia dependen de la misma entidad: un jardín privado con grados de prejardín, jardín y transición no funciona igual que un servicio de educación inicial vinculado al ICBF. Si tienes dudas sobre lo que te aplica, consulta a la Secretaría de Educación de tu entidad territorial o a la entidad con la que operas.

Qué es (y qué no es) un informe de desarrollo en el jardín infantil

Un informe de desarrollo es una descripción del proceso de cada niño durante un periodo: qué hace hoy que antes no hacía, cómo se relaciona, cómo se comunica, cómo explora y qué le interesa. Su objetivo es que la familia conozca a su hijo en el jardín y que entre maestra y familia acuerden cómo acompañarlo.

No es:

  • Una calificación. Nada de notas, caritas, estrellas ni escalas de «excelente» a «deficiente».
  • Una comparación. El punto de referencia es el propio niño, no sus compañeros ni el promedio del grupo.
  • Un diagnóstico. La maestra describe lo que observa; si algo le preocupa, lo conversa con la familia y sugiere consultar con el pediatra o el profesional de salud que corresponda. No pone etiquetas.
  • Una lista de chequeo copiada. Una tabla con «sí / no / en proceso» puede servir de apoyo interno, pero no sustituye la descripción.

Dimensiones del desarrollo que conviene describir

Cada jardín organiza su informe según su PEI y los referentes técnicos que usa, pero en la práctica casi todos describen el desarrollo en varias áreas. Una organización clara para las familias puede ser esta:

  • Desarrollo personal y social: cómo se separa de la familia en la llegada, cómo expresa lo que siente, cómo se relaciona con otros niños y con los adultos, cómo maneja los turnos y los desacuerdos.
  • Comunicación y lenguaje: cómo pide lo que necesita, palabras o frases nuevas, interés por los cuentos, canciones y juegos de palabras, gestos y señales en los más pequeños.
  • Exploración del medio y pensamiento: qué le llama la atención, cómo investiga los materiales, cómo resuelve pequeños problemas, qué preguntas hace.
  • Desarrollo corporal y motor: desplazamientos, equilibrio, manejo de objetos pequeños, trazos espontáneos.
  • Autonomía en el cuidado: alimentación, descanso, control de esfínteres cuando corresponda, vestirse, guardar sus cosas.
  • Expresión artística y juego: cómo juega, qué representa, cómo disfruta la música, la pintura o el movimiento.

No hace falta que cada apartado tenga la misma extensión. Es mejor escribir con detalle lo que realmente observaste que llenar todos los cuadros con frases generales. Si quieres repasar los grandes hitos por edades para orientar tu observación, tienes nuestra guía de hitos del desarrollo infantil de 0 a 3 años, siempre teniendo en cuenta que cada niño tiene su ritmo.

Cómo redactar el informe de desarrollo paso a paso

  1. Relee tus registros del periodo. Antes de escribir una sola línea, revisa lo que anotaste: observaciones, fotos de sus producciones, notas del registro diario y lo que te contó la familia.
  2. Elige dos o tres situaciones concretas por área. Una escena dice más que un adjetivo: «el martes ayudó a Sofía a recoger los bloques sin que nadie se lo pidiera» vale más que «es muy colaborador».
  3. Describe el avance respecto a su punto de partida. «Al inicio del periodo se quedaba en la puerta observando; ahora entra, saluda y busca la caja de animales».
  4. Incluye lo que está en proceso, en positivo y con acción. En lugar de «no comparte», escribe «está aprendiendo a esperar su turno con los juguetes; lo acompañamos anticipándole cuándo será su momento».
  5. Cierra con propuestas para la casa. Una o dos ideas sencillas y realistas, nunca una lista de tareas.
  6. Revisa el tono. Lee el informe como si fueras la mamá o el papá de ese niño. Si una frase te inquietaría sin explicación, reescríbela.
Niños pequeños jugando juntos con materiales de colores sobre una mesa

Frases que sí y frases que no

El lenguaje es lo que más preocupa a las maestras, con razón. Algunos ejemplos para orientar al equipo:

  • En lugar de «es tímido», escribe «al llegar prefiere observar unos minutos antes de unirse al juego; cuando se siente seguro, propone ideas».
  • En lugar de «es agresivo», escribe «cuando algo le frustra a veces empuja; estamos trabajando con él nombrar lo que siente y pedir ayuda».
  • En lugar de «va atrasado en el lenguaje», escribe «se comunica sobre todo con gestos y algunas palabras; este periodo empezó a decir el nombre de sus compañeros». Si hay una preocupación real, no la escondas en el informe: convérsala antes con la familia en persona.
  • En lugar de «no come nada», escribe «prueba con más facilidad las frutas; con las verduras todavía necesita tiempo y acompañamiento».
  • Evita «excelente», «muy bien» o «regular» sin explicar qué significa en ese niño.

Una regla útil para el equipo: nada de lo que esté en el informe debería ser una sorpresa para la familia. Si hay algo delicado, se habla primero en una entrevista y después se refleja por escrito. Para preparar esas conversaciones, puedes apoyarte en nuestra guía de tutorías con familias.

El registro diario: la materia prima del informe

El informe de desarrollo de los niños en el jardín infantil se escribe bien cuando se ha observado bien durante todo el periodo. El Documento 25 del Ministerio insiste en que el seguimiento se apoya en distintos medios de registro: notas de observación, fotografías, producciones de los niños, conversaciones con la familia. Si la maestra solo se sienta a escribir al final del trimestre, tendrá que recurrir a la memoria y terminará usando frases genéricas.

Algunas prácticas que funcionan en jardines con varios grupos:

  • Una nota breve de actividad por niño varias veces por semana. Dos líneas bastan: qué hizo, con qué material, qué dijo.
  • Fotos con intención. No de todo, sino de momentos que muestran un avance: el primer trazo cerrado, la torre más alta, el juego con un compañero nuevo.
  • Los datos de rutina como contexto. Cómo come, cómo duerme o su estado de ánimo a lo largo del periodo ayudan a entender cambios, por ejemplo tras la llegada de un hermano o un cambio de casa.
  • Lo que cuenta la familia. Anota también lo que la familia observa en casa: es parte del seguimiento.

Profundizamos en esta forma de trabajar en nuestro artículo sobre documentación pedagógica.

Que el informe se escriba casi solo. En Soleado la maestra deja cada día el registro de comidas, siesta, humor y notas de actividad de cada niño, junto con sus fotos individuales (con la autorización de la familia). Al llegar el informe, tiene todo el periodo ordenado por niño en lugar de una libreta incompleta.

Ejemplo: una maestra de prejardín con 15 niños

Carolina es maestra de prejardín en un jardín infantil de Medellín con tres grupos. Antes dedicaba dos fines de semana enteros a escribir los informes y sentía que todos le quedaban iguales. Este año cambió su forma de trabajar: cada día anota una observación breve de tres o cuatro niños, de manera que cada niño tiene al menos una nota por semana, y guarda una foto de cada momento que considera significativo.

Al final del periodo, por ejemplo, el informe de Martín incluye esta frase en desarrollo personal y social: «En marzo Martín lloraba al separarse de su mamá y buscaba a la maestra todo el tiempo. Desde mayo entra solo, se despide desde la puerta y elige su juego. Esta semana invitó a Juana a construir con él una casa con bloques». La familia reconoce a su hijo en el texto y Carolina tardó mucho menos en escribirlo porque las escenas ya estaban registradas.

Cómo entregar el informe a las familias

Un buen informe puede perder su valor si se entrega mal. Algunas recomendaciones:

  • Acompáñalo de un encuentro. Siempre que sea posible, entrega el informe en una reunión individual breve o abre un espacio para resolver dudas.
  • Empieza por lo que el niño disfruta y ha logrado. Después, lo que está en proceso y cómo lo van a acompañar juntos.
  • Invita a la familia a aportar. Pregunta qué ven en casa y si reconocen a su hijo en el informe.
  • Ante una señal de alerta, actúa antes del informe. Si observas algo que podría requerir valoración, conversa con la dirección y con la familia y sugiere consultar con el pediatra. El informe escrito no es el lugar para darlo a conocer por primera vez.
  • Cuida la confidencialidad. El informe es de cada familia: no se comenta delante de otras familias ni se comparte en grupos de mensajería.

Checklist del informe de desarrollo para el equipo

Antes de entregar, cada maestra puede repasar esta lista:

  1. El informe describe al niño con ejemplos concretos, no con adjetivos sueltos.
  2. Habla del avance respecto a su propio punto de partida, sin comparar.
  3. No hay calificaciones, escalas ni etiquetas diagnósticas.
  4. Los aspectos en proceso están redactados en positivo y con una acción de acompañamiento.
  5. Incluye una o dos propuestas sencillas para la casa.
  6. No contiene nada que la familia no haya escuchado antes en persona.
  7. La dirección lo ha revisado si el jardín así lo establece en su PEI.
  8. El nombre del niño y los datos están correctos (parece obvio, pero es el error más frecuente cuando se copian plantillas).

Escribir un informe de desarrollo de los niños en el jardín infantil que sea útil y respetuoso depende menos de tener la plantilla perfecta y más de observar y registrar durante todo el periodo. Si además quieres que las familias se sientan parte del proceso y sigan contigo año tras año, revisa nuestra guía para retener familias en el jardín infantil y el artículo sobre evaluación en educación infantil.

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Preguntas frecuentes

¿Cómo debe ser la evaluación en preescolar en Colombia?

Según el artículo 14 del Decreto 2247 de 1997, la evaluación en preescolar es un proceso integral, sistemático, permanente, participativo y cualitativo. Sus resultados se expresan en informes descriptivos que permiten a docentes y familias apreciar los avances del niño, las circunstancias que no favorecen su proceso y las acciones para superarlas. En preescolar no se reprueban grados ni actividades.

¿Cada cuánto se entrega el informe de desarrollo en el jardín infantil?

Depende de lo que cada jardín establezca en su proyecto educativo institucional. Muchos lo entregan por periodos académicos, ya sea trimestral o semestralmente. Lo importante es que el seguimiento sea permanente durante todo el periodo y que el informe escrito resuma lo que ya se ha conversado con la familia, no que sea el único momento de comunicación.

¿Se puede poner nota o calificación en el informe de un niño de jardín?

No es lo recomendable. La norma colombiana para preescolar pide una evaluación cualitativa con informes descriptivos. Escalas como excelente, bueno o regular, caritas o estrellas no explican qué hace el niño ni cómo acompañarlo. Es mejor describir situaciones concretas y el avance respecto a su propio punto de partida.

¿Qué hago si en el informe tengo que mencionar una preocupación?

Habla primero con la dirección y luego con la familia en una reunión individual, antes de entregar el informe. Describe lo que observas con ejemplos, sin etiquetas ni diagnósticos, y sugiere consultar con el pediatra o el profesional de salud que corresponda. En el informe escrito refleja lo conversado y cómo van a acompañar al niño juntos.

¿Cómo puedo escribir los informes más rápido sin que queden todos iguales?

La clave está en registrar durante el periodo, no al final. Anota cada día una observación breve de algunos niños, de forma que cada uno tenga al menos una nota por semana, y guarda fotos de momentos significativos. Al escribir el informe tendrás escenas concretas de cada niño, que hacen que cada texto sea único y se redacte en mucho menos tiempo.

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