Gestionar las alergias alimentarias en la escuela infantil es una de las responsabilidades más serias de un centro 0-3. En estas edades muchos niños prueban alimentos por primera vez, no saben decir qué les pasa y comen en grupo, con manos y utensilios que van de un plato a otro. Un buen protocolo no depende de la memoria de una educadora: combina un registro claro de cada caso, rutinas de cocina y comedor que eviten errores, formación del equipo para reconocer una reacción y un canal fiable con la familia. Aquí tienes cómo organizarlo, qué dice la normativa estatal y qué hacer si algo sale mal.
Qué dice la normativa sobre alergias alimentarias en la escuela infantil
La referencia estatal es el artículo 40 de la Ley 17/2011, de seguridad alimentaria y nutrición, que menciona expresamente a las escuelas infantiles. En resumen:
- Las escuelas infantiles deben facilitar a las familias la programación mensual de los menús de la forma más clara y detallada posible.
- Cuando hay alumnado con alergias o intolerancias diagnosticadas por especialistas y acreditadas con certificado médico, el centro debe elaborar menús especiales adaptados, y garantizar menús alternativos en caso de intolerancia al gluten.
- Si las instalaciones o la organización no permiten preparar esos menús con garantías, o su coste adicional resulta inasumible, el centro debe ofrecer medios de refrigeración y calentamiento, de uso exclusivo, para que el niño pueda comer el menú que trae la familia.
Además, el Reglamento (UE) 1169/2011 fija los 14 alérgenos cuya presencia debe informarse: cereales con gluten, crustáceos, huevos, pescado, cacahuetes, soja, leche, frutos de cáscara, apio, mostaza, sésamo, sulfitos, altramuces y moluscos. Si el comedor lo gestiona una empresa de catering, pide por escrito la ficha de alérgenos de cada plato.
Ojo con una confusión frecuente: el Real Decreto 315/2025 sobre alimentación en centros educativos se aplica desde el segundo ciclo de infantil, no al primer ciclo 0-3. Y cada comunidad autónoma tiene su propia normativa de centros y sus protocolos sanitarios escolares, así que consulta con tu consejería de Educación y de Sanidad qué te exige tu comunidad en concreto.
Alergia, intolerancia y rechazo: por qué importa distinguirlos
No todo lo que la familia comunica como «le sienta mal» es lo mismo, y el protocolo cambia según el caso:
- Alergia alimentaria: reacción del sistema inmunitario ante una proteína del alimento. Puede ser leve (habones alrededor de la boca) o grave, como la anafilaxia. Incluso pequeñas cantidades o trazas pueden bastar.
- Intolerancia: no implica al sistema inmunitario en el mismo sentido (por ejemplo, intolerancia a la lactosa). Suele causar molestias digestivas, no anafilaxia. La enfermedad celíaca es un caso aparte que exige una dieta sin gluten estricta.
- Preferencia o rechazo: no es un tema sanitario y se gestiona con criterios pedagógicos.
Por eso el centro debe pedir siempre informe médico: qué alimentos se excluyen, si las trazas también, qué síntomas se han presentado y qué hacer si aparece una reacción. Sin informe, no improvises: habla con la familia y la dirección antes de modificar la dieta.
El expediente de cada niño con alergia
Todo niño con alergia alimentaria debería tener un expediente accesible para quien le atiende, no solo para su tutora. Incluye como mínimo:
- Informe médico con el diagnóstico, los alimentos excluidos y si se deben evitar trazas.
- Plan de actuación firmado por el médico: síntomas que vigilar y medicación prescrita, con dosis.
- Autorización escrita de la familia para administrar esa medicación, siguiendo el protocolo de administración de medicamentos del centro.
- Varios contactos de emergencia actualizados.
- Foto del niño en la ficha visible de cocina y comedor, con su consentimiento de uso interno.
- Fecha de última revisión. Las alergias cambian: algunas se superan y aparecen otras. Revisa el expediente al menos al inicio de cada curso y siempre que la familia comunique un cambio.
Una única fuente de verdad para la información médica. En Soleado las notas médicas del niño solo pueden editarlas la familia y la dirección, y cada niño admite varios contactos de emergencia, así el equipo consulta un dato que nadie ha cambiado por error.
Cómo evitar errores en cocina y comedor
La mayoría de incidentes no vienen de desconocer la alergia, sino de un fallo en la cadena: un plato cambiado, una etiqueta que no se leyó, una sustitución de proveedor. Algunas medidas que funcionan:
- Lista de alergias visible en cocina, con nombre, aula, foto y alimentos excluidos. Actualizada cuando cambie algo.
- Leer siempre la etiqueta de cada producto envasado, también cuando se repite una compra: las recetas cambian.
- Preparar primero el menú especial, con utensilios limpios, y guardarlo tapado e identificado con el nombre del niño.
- Bandeja o plato de otro color para los menús adaptados, y servirlo antes que el resto.
- Doble comprobación en el aula: quien recibe el plato comprueba nombre y menú antes de dárselo al niño.
- Sustituciones anunciadas: si cambia el menú del día, cocina avisa a las aulas con alergias antes de servir.
Si quieres revisar cómo planificar y comunicar el menú general, tienes más detalle en el artículo sobre el menú escolar en la escuela infantil.

Alergias alimentarias en el aula, más allá del comedor
En 0-3 la comida está en muchos más sitios que el plato del mediodía:
- Talleres y juego sensorial: pasta, harina, legumbres, cáscaras de huevo o masa de sal pueden contener alérgenos. Revisa los materiales de cada propuesta frente a la lista del aula.
- Cumpleaños y celebraciones: muchos centros optan por no admitir comida traída de casa o limitarla a productos envasados con etiqueta.
- Manos y superficies: lavado de manos antes y después de comer y limpieza de mesas, para que no queden restos al alcance de quien gatea.
- Biberones y leches: en bebés con alergia a la proteína de leche de vaca, cada biberón identificado y preparado según lo que indique la familia y su pediatra.
- Nuevos alimentos: un alimento no se introduce por primera vez en la escuela. Esa norma, que ya recomendamos al hablar de alimentación complementaria en la escuela infantil, es aún más importante en niños con antecedentes de alergia.
- Excursiones y salidas: la medicación de urgencia y el plan de actuación viajan con el niño.
Cómo actuar ante una reacción alérgica
El plan médico de cada niño manda sobre cualquier pauta general. Dicho esto, las sociedades pediátricas coinciden en unas ideas básicas. La SEICAP, en su información para pacientes sobre anafilaxia, describe síntomas como habones o ronchas, hinchazón de labios o párpados, picor de boca, vómitos o dolor abdominal, tos repetida, voz ronca, dificultad para respirar, palidez o decaimiento.
- No dejes solo al niño y pide ayuda a otra persona del equipo.
- Si hay síntomas de gravedad (dificultad para respirar, hinchazón de garganta, voz ronca, decaimiento o pérdida de conciencia) o el plan lo indica, administra la adrenalina autoinyectable según el plan y llama al 112 diciendo «anafilaxia».
- Si los síntomas son leves, sigue el plan médico, vigila de cerca por si evolucionan y avisa a la familia.
- Anota la hora de inicio de los síntomas, qué ha comido y cualquier medicación administrada. Esa información la necesitará el equipo sanitario.
- Avisa a la familia en cuanto la situación esté atendida.
Todo el personal que atiende al niño, incluidas suplentes y personal de comedor, debe saber dónde está la medicación y cómo se usa. Pide a la familia o a su centro de salud una sesión práctica con un dispositivo de entrenamiento.
Un caso práctico: el taller de otoño
Una escuela de dos aulas preparó un taller de otoño con castañas, nueces y hojas secas. La tutora del aula de 2-3 años revisó la lista de alergias al programarlo y vio que Lucía tenía alergia a frutos de cáscara con reacción previa. En lugar de excluirla, cambió los frutos secos por piñas, bellotas decorativas de madera y hojas. Todo el grupo hizo el mismo taller y Lucía no quedó apartada. La revisión se incorporó como paso fijo en la plantilla de programación de actividades.
Checklist: protocolo de alergias alimentarias en tu escuela infantil
- Pide informe médico y plan de actuación de cada niño con alergia en la matrícula y al inicio de curso.
- Crea el expediente con contactos de emergencia, autorización de medicación y fecha de revisión.
- Publica en cocina y aulas una lista de alergias con foto y alimentos excluidos.
- Exige la ficha de alérgenos de cada plato al proveedor o elabórala si cocináis en el centro.
- Define circuito de menú especial: preparación, identificación, doble comprobación.
- Revisa talleres, celebraciones y salidas frente a la lista.
- Forma a todo el personal, incluidas suplentes, en síntomas y uso de la adrenalina autoinyectable.
- Comprueba caducidades de la medicación cada trimestre.
- Consulta la normativa y los protocolos de tu comunidad autónoma.
Un protocolo de alergias bien hecho no se nota en el día a día: los menús llegan correctos, los talleres se adaptan y las familias confían. Esa tranquilidad es fruto de rutinas claras y revisadas, no de la suerte.
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